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KUMALounge
Terraza de noche con celosía de madera iluminada, cactus y faroles de ratán, Kuma Lounge Marrakech
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Restaurantes en Gueliz: cenar fuera de la medina

6 min de lecturaPor el equipo de Kuma Lounge, Gueliz Marrakech

Gueliz es la ciudad nueva de Marrakech, al otro lado de las murallas: aceras anchas, terrazas, cocina internacional y precios medios normalmente escritos en la carta. Se cena más tranquilo que en la medina y nadie te intercepta por la calle. La mayoría de cocinas cierra hacia las 23h, con alguna excepción que llega hasta el amanecer.

La mayoría de guías te mandan a la medina y ahí se acaba la conversación. Es lógico: es lo que sale en las fotos. Pero si le preguntas a alguien que vive en Marrakech dónde cena un martes cualquiera, te va a decir Gueliz.

¿Qué es Gueliz exactamente?

Es la ciudad nueva, levantada fuera de las murallas durante el protectorado francés. Calles rectas, aceras anchas, edificios bajos, palmeras en las medianas. Nada que ver con el laberinto de la medina. Aquí puedes andar mirando el móvil sin acabar en un callejón sin salida, y eso ya es un cambio de vida cuando llevas dos días esquivando motos.

La avenida Mohammed V es la columna vertebral y conecta las dos Marrakech. Alrededor, una retícula de calles tranquilas concentra los restaurantes, los cafés y las tiendas.

La diferencia con la medina, sin romanticismos

La medina tiene la magia. Gueliz tiene la comodidad. Puestos así:

MedinaGueliz
AmbienteIntenso, ruidoso, fotogénicoTranquilo, urbano, con terrazas
CocinaMarroquí, sobre todoMarroquí e internacional
PreciosMuy bajos o inflados, según la calleMedios y normalmente escritos
Ganchos en la calleConstantes cerca de la plazaPrácticamente ninguno
Cierre habitualPuestos hasta la 1h o las 2hRestaurantes hacia las 23h, algún sitio mucho más tarde

La consecuencia práctica: en Gueliz eliges tú. Nadie te intercepta a treinta metros del portal para llevarte a otro sitio, y eso, después de un día entero en los zocos, se agradece más de lo que parece.

Qué se come por aquí

Gueliz es el barrio cosmopolita de la ciudad. Encuentras tajine y pastela, claro, pero también trattorias, brasseries francesas, sushi, cocina libanesa y fusión. Es donde comen los marrakechíes que salen de trabajar, los estudiantes y las familias del barrio, así que la oferta está calibrada para gente que repite, no para gente que pasa una vez.

Y hay una cosa rara que solo funciona aquí: las cartas mixtas. Sitios que sirven salado y dulce en la misma mesa, para que uno cene una hamburguesa mientras el otro pide un gofre. En la medina eso casi no existe.

No todo es cenar

Gueliz vive mucho del café. Es una herencia francesa que aquí se ha quedado y se ha adaptado: las terrazas se llenan a media mañana y otra vez a media tarde, con gente que pide un nous-nous (mitad café, mitad leche), un té a la menta o un zumo de naranja recién exprimido y se queda una hora. Nadie te va a meter prisa.

También es el barrio del picoteo dulce. Pastelerías francesas, heladerías, sitios de crepes y gofres. Después de una comida marroquí contundente, un postre ligero y un paseo por la Rue de la Liberté cierra bien la tarde.

¿Y el brunch? Existe, sobre todo en fin de semana, aunque la costumbre local es desayunar poco y comer fuerte al mediodía. Si vienes de España, el horario te va a resultar familiar: aquí también se come tarde.

Los precios, en corto

En Gueliz, un restaurante de gama media se mueve en la horquilla de 100 a 200 MAD por persona, entre 9 y 19 € al cambio de agosto de 2026. Un café son 25-30 MAD, un zumo natural ronda los 35 MAD. Nada de eso te va a arruinar el viaje.

Lo que sí conviene es mirar la carta antes de sentarse, cosa que aquí se puede hacer sin drama porque casi todos los sitios la tienen expuesta. En la medina no siempre.

El efecto Majorelle de las 18:30

El Jardín Majorelle y el museo Yves Saint Laurent están en el borde de Gueliz. El jardín cierra hacia las 18:30 y, cada tarde, una marea de visitantes sale a la vez preguntándose qué hacer con el resto del día. Las terrazas más cercanas se llenan en quince minutos.

Truco: camina cinco minutos más hacia dentro del barrio. Mismo tipo de sitio, mismos precios o mejores, y mesa libre. Si quieres opciones concretas, las repasamos en dónde comer cerca del Jardín Majorelle.

Las terrazas y la hora buena

En verano, comer fuera al mediodía no es un plan, es una prueba de resistencia. El barrio se activa de verdad cuando baja el sol. Sobre las ocho las terrazas empiezan a llenarse, y entre las nueve y las once está en su mejor momento: calor suave, gente paseando, ruido de fondo agradable.

Ese es el momento Gueliz. Cena larga, postre, otro café, y a andar un rato. Sin taxi, sin prisa. La guía de qué hacer en Gueliz por la noche entra en el detalle de tiendas y paseos.

¿Hasta qué hora aguanta el barrio?

Aquí hay que ser honesto. La mayoría de restaurantes de Gueliz cierra cocina hacia las 23h, algunos estiran hasta la medianoche los fines de semana. Después queda un puñado de lounges, y de esos, muy pocos siguen sirviendo comida de verdad.

Kuma Lounge es una de las excepciones. Está en el 12 de la Rue Khalid Ben El Oualid, a pocos minutos a pie del Jardín Majorelle, y abre todos los días de 10h a 6h de la mañana con la cocina en marcha todo ese tiempo. Fusión mexicana y occidental: tacos de tres en tres, hamburguesas, pasta, ensaladas, crepes, gofres, batidos y mocktails. Los precios van de 25 MAD un café a 150 MAD un entrecot con patatas, todo sin alcohol y 100 % halal.

Cómo moverse

Gueliz se recorre andando sin drama. Para llegar desde la medina, un petit taxi (los rojos) cuesta poco; insiste en el taxímetro o acuerda el precio antes de subir. De noche las calles principales siguen iluminadas y con gente, y el barrio está considerado de los más tranquilos de la ciudad.

Si vienes con maleta desde el aeropuerto, Gueliz tiene otra ventaja práctica: los coches llegan a la puerta. En la medina no siempre, y arrastrar una maleta por callejones empedrados a las once de la noche no le gusta a nadie.

¿Hace falta reservar?

En temporada alta y en fin de semana, sí, o al menos avisar. El canal normal aquí es WhatsApp, no el teléfono ni el formulario de la web. Mandas un mensaje diciendo cuántos sois y a qué hora, te contestan en unos minutos y ya está. Es más rápido que llamar y queda por escrito, que con el ruido de una terraza a las diez de la noche se agradece.

Entonces, ¿medina o Gueliz?

Las dos, pero no para lo mismo. La medina para pasear, para el mercado, para el tajine de mediodía y para las fotos. Gueliz para cenar tranquilo, para alargar la noche y para cuando ya no te apetece negociar nada con nadie. Si estás organizando el viaje entero, empieza por la guía general de dónde comer en Marrakech y luego baja al detalle del barrio.

FAQ

¿Merece la pena cenar en Gueliz o mejor en la medina?
Gueliz gana en tranquilidad, variedad de cocinas y precios claros. La medina gana en ambiente y en platos marroquíes baratos. Lo habitual es repartir: medina de día, Gueliz de noche.
¿Está Gueliz cerca del Jardín Majorelle?
Sí, el jardín y el museo Yves Saint Laurent están en el borde del barrio. Como el jardín cierra hacia las 18:30, las terrazas más cercanas se llenan de golpe a esa hora. Andando cinco minutos más hacia dentro encuentras mesa sin esperar.
¿Hasta qué hora se puede cenar en Gueliz?
La mayoría de restaurantes apaga la cocina hacia las 23h, algunos llegan a la medianoche el fin de semana. Kuma Lounge, en la Rue Khalid Ben El Oualid, es una excepción: sirve comida hasta las 6h de la mañana.
¿Es seguro Gueliz de noche?
Está considerado uno de los barrios más tranquilos de Marrakech al caer la noche. Las calles principales siguen iluminadas y con movimiento. Las precauciones normales de cualquier ciudad grande son suficientes.

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